A pesar de no ser candidato a nada en las próximas elecciones, el Intendente se puso al hombro la campaña del PRO para ganarle la interna al Radicalismo. Las calles platenses se ven inundadas de cartelerías con la inscripción GARRO – SANTILLI – LARRETA y hasta se ha visto que hay recursos municipales volcados a la campaña.
Hace días que todas las calles platenses amanecieron llenas de pasacalles colgados de Garro y Santilli. Más allá de ser época de campaña, llama poderosamente la atención el exorbitante gasto en cartelería siendo que cada pasacalle tiene un valor aproximado de 2500 pesos según pudimos averiguar, si multiplicamos por la cantidad de pasacalles colgados hoy en la ciudad, sin dudas estamos hablando de millones y millones de pesos derrochados. En una campaña insólita siendo que el propio Intendente no ocupa ningún lugar en la lista de candidatos .
En las últimas horas, el malestar de los vecinos aumentó cuando se vieron en varios puntos de la ciudad grúas del COM ( Centro de Monitoreo de la Municipalidad de La Plata (son vehículos que pertenecen a todos los platenses) transportando y colgando dichos pasacalles.
También, y según se comenta en los pasillos de la planta baja municipal, muchos trabajadores de las cooperativas que dependen del municipio, estarían sufriendo presiones para dejar de lado sus actividades laborales cumpliendo sus horarios en las mesitas de campaña que vemos en todas las esquinas plateneses.
Desde el PRO, se muestran visiblemente preocupados por la disputa interna que tienen con la UCR y que se va a dirimir en las próximas P.A.S.O de septiembre. Ante este panorama, queda claro que la estrategia del oficialismo municipal tiene que ver con inundar las veredas de pasacalles y panfletos con los nombres de Garro, Santilli y Larreta para ganarle la pulseada a la lista de enfrente. Lo que realmente llama la atención, es que el Intendente use su nombre cuando no es candidato, y que no le importa derrochar dinero en una campaña con su nombre ni arruinar árboles ni ensuciar los barrios con la cartelería de campaña, generando una contaminación visual, hasta inclusive peligrosa para los conductores, con tal de obtener el triunfo en la disputa interna de su partido
