El papa Francisco, hospitalizado desde el 14 de febrero por una neumonía bilateral, regresará hoy a su residencia en el Vaticano, donde tendrá una convalecencia de “al menos dos meses”, anunció la noche de ayer en Roma uno de sus médicos.

“Hoy el Papa regresará a la residencia de Santa Marta”, donde reside habitualmente el Pontífice, de 88 años, dijo el doctor Sergio Alfieri en una rueda de prensa en el hospital Gemelli de Roma.
El alta de Francisco, hospitalizado desde el 14 de febrero y cuyo estado mejoró paulatinamente en las últimas semanas, se esperaba con impaciencia ante el aumento de los interrogantes sobre su capacidad para reanudar sus actividades.
“Los progresos se hacen en casa, porque el hospital, aunque parezca extraño, es el peor lugar para una convalecencia: es el lugar donde se contraen más infecciones”, explicó Alfieri.
El estado de salud del Papa “está mejorando” y “esperamos que pronto pueda reanudar sus actividades normales”, afirmó otro miembro del equipo médico, el doctor Luca Carbone.
Sin embargo, Alfieri relativizó esta afirmación: “La convalecencia es, por definición, un período de recuperación, por lo que es evidente que durante el período de convalecencia no podrá mantener sus citas diarias habituales”.
Primera aparición pública. Esta es una aclaración importante, dado que el jesuita argentino se impuso hasta ahora un ritmo frenético de trabajo, encadenando reuniones y celebraciones religiosas sin dejar de viajar.
Antes de abandonar su habitación en la décima planta del hospital, Francisco saludará e impartirá su bendición desde el Gemelli a mediodía, “al final (de la oración semanal) del Ángelus, que como en las últimas semanas será publicada de forma escrita”, indicó la oficina de prensa de la Santa Sede.
Francisco no preside la oración del Ángelus desde el 9 de febrero. Desde entonces, ha faltado a la cita cinco semanas consecutivas, algo inédito desde su elección, en marzo de 2013.
El Ángelus es pronunciado normalmente todos los domingos al mediodía en público por el Papa desde una ventana del Palacio Apostólico que da a la Plaza San Pedro, donde los fieles suelen reunirse para verlo y oírlo.
