Un vecino de Chascomús denunció que su hijo de 6 años, alumno de la escuela ICM (Instituto Corazón de María), es víctima de bullying y agresiones físicas reiteradas dentro del establecimiento educativo. La presentación quedó radicada en la Unidad Funcional de Instrucción Nº 9 Descentralizada de Chascomús, a cargo de la fiscal Daniela Bertoletti Tramuja.

Según relató el padre, los hechos comenzaron en la tercera semana de marzo. Ese día la escuela se comunicó con una tía del menor porque el niño tenía sangre en la remera y debía llevarle ropa limpia. Al acercarse al colegio, los directivos explicaron que, según los compañeros, se había golpeado solo. El padre decidió trasladarlo al hospital, donde se constató un golpe en la nariz con sangrado y un hematoma en el ojo. En su casa, el pequeño le contó que había sido agredido por compañeros que lo insultaban y lo golpeaban.
Desde entonces, de acuerdo con el testimonio paterno, el niño padeció constantes burlas y humillaciones vinculadas a su aspecto físico, lo que derivó en episodios de angustia y pérdida de apetito.
Semanas más tarde, la madre fue convocada porque su hijo estaba mojado. En la escuela señalaron que había sido un juego, aunque el menor afirmó entre lágrimas que fue su maestra de inglés quien le tiró agua.
El 5 de septiembre el niño regresó a su casa con la espalda llena de moretones. La explicación brindada nuevamente fue que se había caído, pero la familia expresó que no recibió ninguna notificación clara sobre lo ocurrido.
En paralelo, el padre asegura que desde la institución educativa comenzaron a cuestionarlos como progenitores, acusándolos de ser “padres ausentes” y de maltratar al menor, lo que desmienten de manera tajante.
La denuncia presentada ante la fiscalía de Chascomús consigna que el alumno sufrió violencia física, incluyendo golpes de puño en la cara y el ojo, y adjunta como prueba imágenes de las lesiones.
Frente a la falta de respuestas de la escuela, el papá manifestó su decisión de visibilizar la situación:
“El bullying no es un juego ni son cosas de chicos: es violencia, y lastima profundamente. No vamos a permitir más silencio ni indiferencia. Necesitamos acciones reales y urgentes”.
El caso quedó ahora en manos de la Justicia, que deberá avanzar con la investigación correspondiente.
