Las panaderías de Mar del Plata atraviesan uno de los momentos más difíciles de los últimos años. La fuerte retracción del consumo, el incremento constante de los costos de producción y el impacto de las tarifas encendieron las alarmas en el sector, que ya advierte por nuevos cierres de comercios, pérdida de puestos de trabajo y un crecimiento de la informalidad.

Desde la Asociación de Industriales Panaderos de Mar del Plata, su representante José Mascaró aseguró que durante el último semestre las ventas registraron un desplome histórico. Según explicó, el consumo de pan cayó alrededor del 60%, mientras que las ventas de facturas llegaron a retroceder hasta un 85%, ya que muchas familias dejaron de comprarlas diariamente y las reservan únicamente para los fines de semana.
El dirigente señaló que el cambio en los hábitos de consumo es cada vez más evidente. En muchos casos, los clientes ya no compran un kilo de pan, sino pequeñas cantidades para el día, una tendencia que también fue advertida por panaderos de La Plata y otros distritos bonaerenses durante los últimos meses.
Crecen los costos y disminuye la rentabilidad
A la caída de las ventas se suma un fuerte aumento en los costos de producción. Mascaró explicó que la bolsa de harina pasó de costar alrededor de $9.000 a valores que oscilan entre $17.000 y $19.000, dependiendo del molino. Además, continúan incrementándose los precios de margarinas, dulces, mermeladas, grasas, materias primas y servicios esenciales como gas, electricidad y agua.
Pese a ese escenario, los comerciantes aseguran que intentan trasladar la menor cantidad posible de aumentos al consumidor para evitar seguir perdiendo ventas. En muchos casos aplican promociones o ajustes mínimos de precios para sostener la actividad.
Preocupa el avance de la informalidad
Otro fenómeno que preocupa al sector es el crecimiento de la actividad informal. Según explicaron desde la entidad, varias panaderías dejaron de operar bajo el esquema legal para reducir costos impositivos y de funcionamiento, manteniendo únicamente la producción de manera clandestina para intentar sobrevivir.
Al mismo tiempo, la crisis también repercute en el empleo. Los empresarios aseguran que, cuando un trabajador se jubila o deja su puesto, muchas veces no puede ser reemplazado debido a la caída de la actividad y la imposibilidad de afrontar nuevos costos laborales.
Una crisis que se extiende en toda la provincia
La situación no es exclusiva de Mar del Plata. En distintos puntos de la provincia de Buenos Aires los panaderos vienen advirtiendo desde principios de año una fuerte retracción del consumo. En La Plata, por ejemplo, cámaras del sector informaron una baja cercana al 45% en las ventas de pan durante el primer trimestre y describieron un cambio profundo en el comportamiento de los consumidores, que compran menos cantidad y priorizan los productos indispensables.
Desde la industria panadera sostienen que, sin una recuperación del consumo y con costos que continúan aumentando, el panorama para los próximos meses seguirá siendo complejo y podría derivar en nuevos cierres de comercios tradicionales y una mayor pérdida de empleo en el sector.
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