La situación en la fábrica argentina de Topper atraviesa un momento crítico. Así lo advirtió Daniel Gordillo, trabajador y delegado de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), quien alertó sobre despidos, reducción de la jornada laboral y una fuerte caída en las ventas.

Según explicó el representante sindical, en los últimos dos años la planta perdió alrededor de 150 puestos de trabajo, en medio de un contexto económico adverso que golpea al sector del calzado.
Despidos y recorte de jornada laboral
De acuerdo con Gordillo, la empresa implementó diferentes medidas para intentar sostener la actividad, entre ellas una reducción de la jornada laboral acordada con los trabajadores. El convenio comenzó a regir a mediados de 2025 y estableció que la planta funcione únicamente hasta el viernes por la mañana, eliminando el trabajo del viernes por la tarde y del sábado.
“El acuerdo se hizo para evitar más despidos”, explicó el delegado sindical. Sin embargo, esta decisión tuvo consecuencias directas en los ingresos de los empleados.
Menos salario y pérdida de poder adquisitivo
Con la reducción de horas de trabajo, los operarios dejaron de percibir parte de sus salarios. Según el representante gremial, la quita equivale a dos días de trabajo por quincena, lo que representa entre 150.000 y 200.000 pesos menos, dependiendo de la categoría laboral.
El delegado también señaló que el impacto se agrava por la inflación y por acuerdos salariales que no logran recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores. En ese contexto, indicó que gran parte de los operarios percibe ingresos cercanos a los 700.000 pesos mensuales.
Caída de ventas y competencia de importaciones
Desde la empresa atribuyen la crisis a una fuerte caída en las ventas y al contexto económico que atraviesa la industria del calzado. Según el gremio, la firma también menciona el impacto de la apertura de importaciones, que incrementó la competencia con productos provenientes del exterior.
Actualmente, la planta cuenta con programas productivos que apenas alcanzan para sostener la actividad durante cuatro días y medio por semana, lo que refleja la disminución en la demanda.
Una planta clave para la marca en el país
La fábrica afectada es la única planta de producción de Topper en Argentina, donde se elaboran tanto calzado como indumentaria de la marca.
Por ese motivo, desde el sindicato advirtieron que un eventual cierre tendría consecuencias profundas. “Si la planta cierra, la marca podría desaparecer en el país”, sostuvo Gordillo al referirse al futuro de la compañía.
La situación genera preocupación entre los trabajadores del sector, que temen que la crisis continúe profundizándose si no se recupera el consumo y la producción industrial.
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