La interna dentro de La Libertad Avanza quedó al desnudo esta semana, tras un fuerte cruce entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. El conflicto, que ya venía gestándose desde hace meses, estalló públicamente luego de una sesión en el Senado convocada por la oposición y habilitada por Villarruel, en la que se aprobaron varios proyectos con impacto fiscal.

La sesión que encendió la mecha
El Senado sesionó pese al rechazo del oficialismo y aprobó, entre otros temas, aumentos para jubilados y un régimen de emergencia para personas con discapacidad. La vicepresidenta, como titular de la Cámara Alta, permitió que se desarrollara el debate, lo que generó enojo en Casa Rosada y en sectores más duros del gobierno.
El reproche de Bullrich
Desde el oficialismo más alineado con el presidente Milei, Patricia Bullrich apuntó directamente contra Villarruel. Le reclamó que levante la sesión y le advirtió que no sea “cómplice del kirchnerismo destructor”. En declaraciones posteriores, fue incluso más directa: “Levántese, señora vicepresidenta. No denigre la institución que preside”.
La respuesta de Villarruel
Lejos de esquivar el conflicto, Villarruel respondió con dureza: “La democracia fue denigrada cuando personas que integraron organizaciones terroristas, como en su caso, manejaron durante décadas el destino del país”. Además, defendió su rol institucional: “Me votaron para defender la institucionalidad, no para levantarme cuando las papas queman”.
Una grieta en el corazón del oficialismo
Las diferencias entre ambas no son nuevas. Villarruel ha tomado distancia en más de una ocasión de decisiones del Ejecutivo, especialmente en temas vinculados a la seguridad, el rol del Congreso y los aumentos de dietas a senadores. Bullrich, en cambio, encarna la línea dura del Gobierno, con un estilo confrontativo y una lealtad total al presidente Milei.
En las últimas horas, la ministra de Seguridad redobló la apuesta al declarar que “el que no se adapta al cambio, se va”, en clara alusión a Villarruel, a quien acusa de tener una “agenda propia”.
Consecuencias políticas
Este enfrentamiento expone una fractura delicada dentro del gobierno libertario. Mientras Milei busca consolidar su liderazgo y avanzar con reformas clave, la falta de unidad entre sus principales figuras podría debilitar su posición en el Congreso y en la opinión pública.
Si bien desde el Ejecutivo intentaron bajarle el tono al conflicto, lo cierto es que la tensión entre Villarruel y Bullrich ya no puede disimularse. La interna está abierta y promete nuevos capítulos.
