Preocupación en Mar del Plata por la crisis textil: denuncian que 7 de cada 10 máquinas están paradas

La industria textil atraviesa uno de sus momentos más delicados y Mar del Plata aparece como uno de los puntos donde el impacto de la caída del consumo y el avance de las importaciones se hace más visible. Desde la Fundación Pro Tejer advirtieron que casi siete de cada diez máquinas permanecen detenidas en las fábricas textiles y alertaron por el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo.

El diagnóstico fue planteado por Priscila Makari, directora de Fundación Pro Tejer, durante una entrevista con LU9 Radio Mar del Plata. Según explicó, la actividad acumula más de dos años de retroceso y el mercado interno continúa debilitado.

Uno de los principales símbolos de esta situación es la tradicional avenida Juan B. Justo, históricamente identificada como la “Avenida del Pulóver”. Allí, comerciantes y empresarios vienen observando locales que bajaron sus persianas, negocios con horarios reducidos y establecimientos que intentan sostenerse mediante la venta online. Otros relevamientos periodísticos también reflejaron una fuerte caída de las ventas y el cierre de comercios en ese corredor comercial.

Menos producción y más capacidad ociosa

Los datos publicados por Fundación Pro Tejer muestran la magnitud del deterioro. Durante el primer trimestre de 2026, la industria textil utilizó en promedio apenas el 34,6% de su capacidad instalada, lo que implica que aproximadamente siete de cada diez máquinas permanecieron sin funcionar. En marzo, la utilización de la capacidad instalada alcanzó el 40,2%.

Además, un informe sectorial señaló que la producción textil registró una caída interanual del 23,3% en marzo, mientras que el nivel de actividad quedó más de 30% por debajo de los registros de 2023.

Desde la entidad también advierten sobre el deterioro del empleo y el cierre de pequeñas y medianas empresas. En declaraciones realizadas durante 2026, referentes de Pro Tejer señalaron que cientos de compañías del sector dejaron de operar y que la pérdida de puestos de trabajo se convirtió en una de las consecuencias centrales de la crisis.

Importaciones y caída del consumo

Makari sostuvo que el problema no se limita al ingreso de productos provenientes del exterior, sino que también está relacionado con la fuerte caída del poder adquisitivo.

Según su análisis, la apertura comercial, la competencia de plataformas digitales como Temu y Shein y el ingreso de prendas usadas generan presión adicional sobre los fabricantes y comerciantes locales.

La dirigente planteó además una situación paradójica: mientras aumenta la presencia de productos importados, el consumo interno continúa deprimido, por lo que el problema alcanza tanto a quienes producen como a quienes comercializan indumentaria.

El futuro de la industria

Desde Pro Tejer advierten que la situación puede tener consecuencias de largo plazo si continúa el cierre de fábricas y pymes. La entidad sostiene que la recuperación de la capacidad productiva resulta compleja una vez que una empresa deja de operar, especialmente cuando se pierden trabajadores especializados, proveedores y mercados.

En Mar del Plata, la situación de Juan B. Justo funciona como una muestra concreta de ese escenario: una avenida que durante décadas estuvo asociada a la producción y comercialización de prendas de vestir enfrenta ahora persianas bajas, menor movimiento comercial y una fuerte retracción de las ventas.

La Fundación Pro Tejer mantiene publicados sus boletines económicos sectoriales de 2026, donde realiza un seguimiento de la producción, empleo, importaciones y utilización de la capacidad instalada de la cadena textil.

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